
No sé que decir... creo que en estos momentos es cuando se guarda un minuto de silencio en respeto a quienes han desaparecido de una manera tan violenta.
Se guarda silencio porque uno realmente se queda sin palabras.
Pero que sea sólo un minuto, porque después hay que decir con todas las fuerzas que esta situación de muerte no puede continuar en Venezuela.
Hemos sorteado la inseguridad personal con ese espíritu animado típico de nuestra tierra... pero esto ya no es inseguridad. Esto es odio, violencia ciega, maldad.
Yo me imagino que todas las madres de Venezuela han acordonado a sus hijos y no los dejarán salir ni a la esquina durante un tiempo... Yo lo haría.
¿Qué se puede hacer? es la pregunta. ¿Cuál es el plan de acción para que estos niveles de violencia no se vean desde tan cerca?
¿Esconderse? ¿Irse del país? ¿Poner un guardia nacional detrás de cada venezolano?
Un amigo me dijo hoy que el ambiente de resentimiento que ha generado nuestra situación política ha sido un detonante de estas muertes atroces... y se lo creo.
Ese discurso de "El que tiene dinero y poder es un maldito" ha terminado por crear una atmósfera de odio impresionante y los resultados se están viendo de la peor manera.
Hace unos años, cuando vivía en el exterior, tenía mil razones para invitar con orgullo a mis amigos extranjeros a Venezuela. Hoy no tengo cara para contradecir el terror que les causa mi país.
Siento que ya la música, la playa y la feliz tranquilidad del venezolano no basta para ofrecer una cálida acogida. Cada uno de esos elementos se han visto ensombrecidos por una cotidianidad de miedo que lamentablemente, ha traspasado fronteras.
El caso Faddoul ha sido un golpe en las entrañas para todos y ciertamente, ha removido los sentimientos más profundos de Venezuela entera y más aún, ha agitado una vez más los cimientos de un sistema politiquero que no termina de ocuparse realmente de lo que importa.
Sé también que algunos, al ver que una persona es capaz de cometer un acto tan deplorable, les da asco pertenecer a la raza humana. Yo, por mi parte, estoy haciendo todo lo posible por demostrar que hay una enorme sensibilidad en cada uno de nosotros y que sí hay valores, amor y fe.
Que Dios reciba a los hermanos Faddoul como en casa...
Etiquetas: tristeza